Lord Kraven – Uniclub-

Cofradia Metalica

Lord Kraven

 

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La banda de power metal épico, “cuentistico”, con un relato que hace historia; se presentó en la noche lluviosa del sábado 26 de marzo, en Uniclub, lugar de los que se le puede poner un tilde a la calidad, en cuanto audio, ubicación, escenario, iluminación y trato de la gente del lugar.

Ser la banda inmediatamente anterior a la principal, cuando esta es una de las reconocidas, suele ser un lugar de privilegio, venir de tocar luego de la primera, que dejo a un público sumamente encendido, es una prueba dura a sortear, máxime cuando la propuesta de la banda no es de las fáciles, ya que si se la escucha como “música de fondo“, puede tornarse densa, pero si se ponen todos los sentidos sobre lo que se está viendo, de denso solo tiene la imagen, porque el show se torna un relato de cuentos épicos, de batallas y luchas. No es fácil de explicar, al menos no para mi, como tampoco es fácil de leer un relato de autores épicos, ya sea del genero de fantasía o de historia, pero que sin embargo, sus obras hoy ocupan un lugar de cuidado en las bibliotecas de los ávidos lectores. Eso es Lord Kraven: Tolkien hecho música. No es casual que en su disco doble, cada tema este coronado por los caracteres elficos….

20160326_210354Lord Kraven esta formada por Martín Noe en voz, Emiliano Muslimovich en guitarra, Agustín López en teclado, Daniel Mendoza en bajo y Santiago Sauza en batería. Para quienes no conozcan la obra de la banda, el primer impacto, es la voz de Martín, quien canta en tono lírico y es como estar enfrente de un cantante de ópera, sintiendo un género que de tal tiene poco, pero que sin embargo fluye con tranquilidad, aunque no facilidad.
Como mencionara en párrafos anteriores, Lord Kraven toco a posterior de una banda que dejo al publico encendido y ovacionando lo escuchado, publico fácil o publico difícil de mantener, ya que se debe estar a la altura de lo vivido anteriormente, y el Lord salió con los acordes de punta a pelearla. De entrada , se pudo notar la diferencia en el publico, que se quedo primero  inmóvil, escuchando lo que había enfrente, pero que al terminar el tema, estallo en un fuerte aplauso, lo mismo se vivió hasta el tercer tema y ya ahí, con canciones mas fuertes y con la percepciòn personal correctamente sintonizado con  la voz,  que reitero, no es fácil escuchar a un cantante lírico entonando canciones de power metal. Es genial la conjugación, pero al no tener el oído entrenado se hace difícil, obligando a veces a esforzar la atención en lo que se esta escuchando ya que ocurre, o me ocurrió a mi, perder el hilo del relato y no saber si Martin cantaba en ingles, castellano o algún lenguaje perdido en la neblina de los tiempos, elfico quizás?, pero no, canta en castellano, pero transporta, es agradable de escuchar, pero conlleva el esfuerzo de querer hacerlo, lo que a mi entender, forma parte de la firma implícita de lo que es la banda. No hacen lo que hacen todos, lo que hacen es casi único (no lo vi en otras bandas, lo que no significa que no exista, de ahí el salvador “casi”), pero al ser pocos, se los puede tildar de elitistas y algo de eso hay, con la salvedad que están abiertos a todo aquel que los quiera apreciar.

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La propuesta escénica de la banda, fue a tono con lo que muestran auditivamente, al frente la voz, Martin, enfundada completamente de negro, enfundado en un largo sobretodo, nos hacia pensar que bien podría tratarse de “Erik“, mas conocido como “El fantasma de la opera“, arquitecto quien en lugar de construir complicados laberintos edilicios, lo que hizo fue recrear senderos oscuros, iluminados a fuerza de antorchas, por el que fluíamos intentando conocer mas de lo que nos venia desde el escenario, a su lateral un serio tecladista, Agustìn a quien en los primeros temas casì no se lo escucho, pero luego de que les fuera pedido al sonidista que le subieran el audio, nos envolvió en sus teclas, por momentos de manera sobrecogedora, transformándose en un Vincent Price, del “Dr Phibes“, sobre el otro lateral, la viola en manos de Emiliano, no parò un segundo en vibrar con un sonido prolijo y potente, se nota que no solo en las composiciones musicales son exigentes como músicos sino también a la hora de interpretar sus instrumentos, al principio, al igual que sus compañeros, se lo vio serio y concentrado, ya sobre el final, pudimos apreciar que estaba disfrutándolo tanto como nosotros. Cerca del teclado, se ubico el bajista quien también en las manos de Daniel, nos hacia llegar sus graves sones a pura púa, interactuando prolijamente con los demás músicos, en el fondo un doble bombo a la antigua, con los dos tambores al frente, Santiago nos brindo un poderoso golpe de tambores, épico, como todo lo que rodea a la banda.

Con un sutil toque escenográfico, generaron un marco idóneo para presentar su set, con dos columnas, soportando sobre su base superior, una gran y oscura “cacerola” con una flama permanente, sumándole el fondo de Uniclub, con la pantalla levantada y las paredes oscuras y a lo crudo, le brindaron la imagen de caverna oscura, que venia a tono con la banda.
Lord Kraven tiene a la fecha un disco doble, épico claro, fiel a la propuesta con un relato implícito dentro, que va siendo desgranado tema a tema, en esta ocasión, seleccionaron de su extensa obra presentación, 6 temas, que fueron: “Amo de tu ser“, “Caida de Kildarum“, “Un lamento por Aurin“, “Tambores en el Abismo“, “En los ojos de mi Enemigo” y cerrando a pura épica “La batalla de Gorgul“.

Lord Kraven es en definitiva, esa banda cuya música se disfruta, prestandole la debida atención, es de las bandas que se muestran para quienes muestran respeto por su obra, no son para tener de fondo, son para sentir y dejarse fluir por entre sus historias.

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Pichi - Gabys

Gabriel González

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